Orígenes de las
inundaciones
Recuerdo cuando en el
año 2003 se inundó Santa
Fe en una catástrofe similar a
la de Buenos Aires, que golpeó
fuerte a nuestra capital y aún
más virulentamente a La Plata.
En aquel momento no fueron demasiadas
las voces, pero las hubo, que denunciaron
que ese trágico hecho podía
tener relación a un ecosistema
más amplio que incluía la
desmalezación del entorno para
plantar soja.
Hoy y acá las
críticas más fuertes apuntan
en nuestra CABA al jefe de gobierno y
sus obras hidráulicas que no fueron
suficientes, la extracción de adoquines,
el pésimo mantenimiento de los
acueductos y la edificación por
doquier sin contemplar el impacto ambiental.
Todas ellas sin duda ciertas. Y en la
capital de la Provincia de Buenos Aires
apuntan a su intendente. En ambos casos
el periodismo masivo presenta a su vez
un fenómeno mundial provocado por
el hombre, el famoso calentamiento global.
Sin duda también responsable de
las “tropicalización de las
lluvias”.
Luego estuvieron
los avivados que pensaron que a `río
revuelto habría ganancia de saqueadores`.
Por suerte la solidaridad de la gente,
muy potenciada y promovida por las campañas
publicitarias con enfoque solidario de
tantos medios, pudo más y la Argentina
pudo volver a mostrar unión y cierta
ética.
Pero poco se habla
del sistema de producción agrario
que circunda estas ciudades y no dudaría
que también tienen su cuota de
responsabilidad. Cortar o quemar árboles
y arbustos autóctonos pampeanos
y suplantarlos con la soja sin duda modifica
el tipo de absorción que mantendrá
esa tierra, sin embargo, son pocas las
voces que cuestionan el tema. ¿Será
porque esa economía pesa tanto
en el país que hasta pasó
a ser nacional y popular defender a Monsanto
y Syngenta?
Las críticas
de que nuestro alcalde estaba de viaje
y luego jugó al fútbol son
tan limitadas como aquellas que cuestionan
el reloj de nuestra presidenta cuando
in situ habla con los más damnificados.
Ambos representantes del pueblo cargan
sin duda con grandes responsabilidades.
Pero acá lo que se pone en juego
realmente es un sistema de vida, o de
muerte, implantado con un modo de producción
capitalista que pone en primer lugar la
ganancia de unos pocos en lugar de la
salud de todo un pueblo.
Rafael Sabini
rafaelsabini@revistaelabasto.com.ar