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CARTAS & APORTES

La república del Abasto
Hace poco tiempo, en medio de una de mis frecuentes y placenteras caminatas nocturnas por el barrio, noté algo que tal vez muchos notan a diario, pero que el afán de la rutina en muchos casos no nos permite apreciar ni mucho menos valorar como deberíamos. Logré percibir, en compañía de mi fiel amigo Bukowski –un hermoso y juguetón perro mestizo- que acá, en este barrio encantador, vivimos personas provenientes de muchos lugares del mundo, por lo que la diversidad cultural se convierte en el as bajo la manga del lugar en el que vivo hace ya casi cuatro años y que, por eso, siento como mío, como mi hogar. Sin embargo, con franqueza puedo asegurar que no vivo en Buenos Aires, sino en la república del Abasto.
   Las veredas de la calle Guardia Vieja, arteria de la república que habito, se llenan durante el día y la noche de mesas amables que, como las ramas de un árbol a un pájaro en verano, invitan a los transeúntes a detener su camino cansino, reposar y vivir un momento de paz. En el país en el que nací a las veredas se les llama andenes, y si no me creen pregúntenle a cualquier colombiano que, como yo, viva en esta república. Acá hay muchos, así que no me hagan caras raras que no les estoy pidiendo que hagan algo imposible. Difícil sería que les pidiera que busquen a un iraní en esta república, aunque les cuento que en la calle Gallo vive uno; su nombre es Rahman, y lo conocí hace unos meses en un bar ubicado a escasos metros de mi casa.
   Porteños conviven en paz y tranquilidad con peruanos, chilenos, venezolanos, brasileros, franceses y hasta senegaleses en mi república, que por eso es seguramente la más maravillosa del mundo. También hay una amplia variedad de argentinos provenientes del interior, que con su calidez humana hacen que nuestra república se nutra en cuestiones de respeto y solidaridad. A la vuelta de mi casa vive una chica entrerriana, Florencia es su nombre, quien todas las mañanas pasea a su galgo, con una sonrisa impúdica en el rostro y utiliza como arma letal su amabilidad, esa que es propiedad exclusiva del vecino que debería existir en todo el mundo.
   Al compañero del que les hablé al comienzo de este texto, Bukowski, diariamente lo saludan propios y extraños con alegría cuando él, con su nobleza a flor de piel, acata el llamado de niños, jóvenes y viejos que lo invitan a estar cerca de ellos. Sin dudas, entonces, los buenos habitantes de esta república entienden que los animales son nuestro prójimo y que, bajo ninguna circunstancia, podemos mirarlos por encima del hombro, pues ellos al igual que nosotros sienten frío, temor, hambre y dolor. No estaba errado mi paisano Fernando Vallejo cuando, en medio de un discurso que dio en Caracas en el año 2003, aseguró que los animales tienen alma. Y eso, creo yo, lo entienden los ciudadanos de la república del Abasto.
   En esta república, en suma, los días pasan a otro ritmo, y cada uno de sus habitantes tiene historias magnificas por contar, abrazos por dar y sonrisas por repartir. Acá, sinceramente, todos nos sentimos libres y estamos, por lo tanto, dispuestos a darle una mano a quien lo necesite. La paz es una consecuencia de la libertad. Por eso, hoy, los invito a que la próxima vez que salgan a caminar por las calles de nuestro barrio, abran las puertas de sus almas y se dejen colmar los sentidos por cosas que, como esta que les comenté, no le damos el valor que realmente deberíamos darle, pues es privilegio de pocos el hecho de vivir en una república tan fascinante como la del Abasto.

Fabio Andrés Olarte Artunduaga
[email protected]


No sobran chicxs, faltan vacantes
Alberto Gowland, titular de la Subsecretaría de Gestión Económica Financiera y Administración de Recursos (SSGEFYAR) del Ministerio de Educación, nos recibió a docentes, familias y organizaciones sociales que venimos impulsando la campaña Que florezcan escuelas esta primavera, porque NO SOBRAN CHICXS, FALTAN ESCUELAS.
    Le planteamos que los plazos que tienen son inaceptables. Habían propuesto licitar la obra en 2017 para que las obras comiencen en 2018. Durante la reunión aseguró que el pliego de obras está listo, y que “hoy o mañana” sale el llamado a licitación pública para recibir ofertas el 25/10.
   Iniciarían las obras en diciembre de 2016 para finalizarlas en diciembre de 2017.
   Queremos una Escuela Infantil en Venezuela 3269 / 3271 - CABA y no vamos a bajar los brazos.

Estefanía y Patricia
[email protected]



Revista El Abasto, n° 196, octubre 2016



 

 

 

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